enero 30, 2013

Campaigns & Elections: Nº 31



Compartimos el ejemplar español Nº 31 de la revista "Campaigns & Elections"

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enero 15, 2013

Darín, un problema de politólogos.


Yendo al grano porque cada vez más, quiero ser sintético, práctico.
Cualquiera tiene un problema con la policía, con un ente publico o con un particular y enseguida a lo primero que se acude es la justicia y por ende, aparece la figura del abogado. Sin el, prácticamente no tenemos voz cantante en las actuaciones oficiales.

Ahora bien, cualquiera tiene un problema en la opinión publica y nadie acude a un politólogo o especialista en materia de comunicación publica.
Pero de algo estoy seguro. En realidad de dos cosas.

1.    Ricardo Darín desde el momento que su nota y/o declaraciones, tomaron estado publico y la presidente lo convierte en cuestión de estado, al contestar en los medios con una carta personalizada, R.D. debió asesorarse no por los amigos de profesión que le habrán dicho. “baja un cambio que te manda la Campora (por usar un termino peyorativo para el imaginario colectivo de cierto sector de la sociedad alejado de la política) a tu casa…” sino por especialistas en comunicación política, en gestión de crisis o en comunicación publica.  Todos ellos le habríamos  brindado diferentes estrategias aprovechando la mediatez y el tirón del actor, para según sea la  decisión adoptada (continuar o desistir de la discusión publica con nada mas y nada menos, la presidente de “todas” y todos los argentinos) pongamos en marcha diferentes objetivos concernientes a un plan de comunicación de estas características. Se noto con creces, que fue un envite público dispar. Una militante entrenada en la discusión y el fogueo cara a cara, con un ciudadano común (de profesión artista), que lejos estuvo de saber de contenidos, ni de canales, ni de lógicas argumentativas o simplemente, de elementos de comunicación escénica política sencillos, virales y mediáticos para responderle a su adversario.

2.  Fallamos los politólogos en no saber posicionarnos en la sociedad, entre tantas otras cosas,como especialistas en el manejo de la “Cosa” Pública y la red de relaciones verticales (de poder)  que en ella se produzcan. Muchas veces nos preguntan de que trabajamos o para que salimos preparados y la verdad… es cada uno contesta como puede o como quiere.

Creo que la experiencia de Ricardo Darín nos tiene que servir a todos, para darnos cuenta del potencial de mercado que hay y que no sabemos explotar.
Luego nos quejamos que son carreras donde prácticamente una vez recibido, casi jamás encontraras un anuncio en un clasificado requiriendo tus servicios.
Por tanto, como siempre dije: hay que profesionalizar mas la disciplina y dejar un poco de lado la charla pajera de café, que supone la lectura de de Karl Marx durante 3 años casi de cursada…

enero 04, 2013

“Néstor Kirchner, la película”


Ayer miramos: “Néstor Kirchner, la película”, el documental dirigido por Paula de Luque que recorre la vida (tanto publica como privada) del ex Presidente. 

Sin ser critico de cine ni mucho menos, quiero intentar centrarme en la construcción del mensaje que el documental aporta.

Evidentemente como todo mensaje político, encuentra su cimiento en resaltar las cualidades positivas y omitir (y mas aun cuando del kirchnerismo hablamos) cuestiones irresueltas o que resultan contradictorias con el relato oficial de nuestros días.


Desde sus inicios como militante, desde intendente a gobernador, de padre a marido, a través del relato de familiares o de adeptos, la historia transcurre a través de la óptica idealizada sin contradicciones de un hombre abocado 100% a la política como el único y mejor instrumento posible para cambiar las cosas.

Un Néstor sencillo, simple, pero seguro de si mismo atraviesa sus grandes logros: la cumbre donde se plantó frente al ALCA, hacerle frente al FMI, el histórico 'Proceda' cuando hizo descolgar los cuadros de los dictadores Videla y Bignone del Colegio Militar, etc.  y por supuesto, pese a su “supuesta” condición desfavorecida de belleza, el logro de la conquista personal amorosa: la ahora presidente Cristina Fernandez.

Sus detractores, enseguida advierten que en el film, nada se menciona acerca de cómo llegan los Kirchner a su fortuna, ni aquellos momentos de uñas carnales con el otrora demonio político: Carlos Menem.

Sin embargo dos momentos que muestran a las claras los valores e ideología que profesaba el protagonista, me llamaron la atención: 

1)   La figura del estado paternalista en la cual unas cuantas personas (con relato histórico real) que estaban en el desempleo total o incluso barajaban la posibilidad de irse del país, consiguen ocuparse (sin oposición o examen previo) de cargos estatales. No son personas cualquiera, sino aquellos con los que Néstor se había cruzado y por algún motivo intuía que eran buena gente o trabajadores. De algún modo, la ideología imperante: es que eran victimas del neoliberalismo y que había que sin más, darles trabajo. Así era Néstor… de repente pasaba y te tiraba todo y gritaba: “ehhhh ehhhh” – Comenta su hijo Máximo…
2)   La anécdota de que llevaba una agenda cada vez que viajaba y tomaba nota acerca de que lugar faltaba una bombilla de luz o un bache en la calle, humaniza al político otorgando cercanía con el vecino o habitante de su pueblo. Toda una descripción de un modo de entender la administración de estado. De estar en todos los detalles y de cuidar lo publico como si fuera propio. 

A modo de conclusión:
                                    Nos pareció un film totalmente abocado al adoctrinamiento político que intenta inmortalizar dos conceptos ideológicos claves del kirchnerismo. La idea de la administración micro económica del estado y,  la reparación histórica de los estragos causados por las cúpulas dirigentes del estado argentino bajo el ensueño neoliberal
Este es el mensaje politico de trasfondo bajo una película extraña. Más bien no es ni siquiera una biografía ni la historia real de toda (sino parte) vida política, que incansablemente busca continuar con la mística y dejar un claro mensaje a las nuevas generaciones peronistas kirchneristas: Nunca hay que bajar los brazos.